14 Oct · Honrando el útero de la Madre Tierra (Antequera)

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Circulo Amawtico en los Dólmenes y Peregrinación al “Torcal”*

HONRANDO EL ÚTERO (MATRIZ) DE LA PACHAMAMA

14 de Octubre · 10.30 a 17:30 · Antequera – Málaga

 

Invitamos a todas las mujeres, a las guardianas de la Madre Tierra, mujeres medicina, sacerdotisas, magas de luz, abuelas sabias, niñas y niños, hombres que están sanando su relación con lo femenino y a toda la Tribu Amawtica de los diferentes puntos de la península ibérica, a participar en este Circulo Amawtico y compartir vuestros mensajes desde el corazón.

Sentimos el llamado de estos lugares de poder, antiguos centros ceremoniales, Dólmenes prehistóricos  que desde hace miles de años han servido para la conexión de los seres humanos con el espíritu sagrado de la Madre Tierra.

Templos femeninos, úteros que despiertan y nos convocan a mujeres de diferentes partes del planeta, para sanar y recordar  nuestra conexión ancestral con la  Madre Tierra (Pachamama) y activarnos en este punto sagrado en el Sur de la Península que recibe toda la energía del Continente Africano.

El propósito que nos guía, es pedir por la sanación de la Femenidad de todos los pueblos que habitaron esta península y por la sanación de las matrices (úteros femeninos) de todos sus descendientes. Declarando, con este acto, el restablecimiento del vínculo que une a todas las mujeres con la Pachamama (Madre Tierra).

Honraremos los tres dólmenes, hoy en día reconocidos como patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que conservan su cubierta original, un túmulo de tierra que los cubre a modo de vientre uterino, cuyo acceso se da por un corredor/vagina por donde entra la luz solar en el Solsticio de Verano (Dolmen de Viera), mientras los otros dos tienen una orientación a las montañas sagradas que le rodean la Peña de los Enamorados (Dolmen de Menga) y hacia el Torcal (Dolmen del Romeral), que los hace únicos en toda Europa.

Luego, nos dirigiremos hacia el Torcal (*), Declarado también como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco,  un espacio mágico y maravilloso, donde fluye la energía de la Madre Tierra.-En este lugar sagrado, entregaremos nuestras ofrendas y así cumpliremos nuestro propósito.

PROPUESTA INTENCIONAL: QUE HAREMOS?

  • A partir de las 10.30 nos encontraremos en medio de los Dólmenes de Viera y Menga, donde iniciaremos nuestro Círculo de Palabra Sagrada, nos limpiaremos energéticamente y después de pedir permiso a los guardianes tutelares de este espacio sagrado, nos adentraremos individualmente a estos templos uterinos para activar nuestros propósitos y ofrendas. (Dolmen de Menga y Dolmen de Viera)
  • En función del tiempo nos acercaremos hacia el Dolmen del Romeral antes de partir hacia el Estacionamiento del Torcal. (*)
  • Donde compartiremos un Círculo de palabra para compartir nuestras experiencias y un apthapi – comida comunitaria.
  • Una vez listos, recorreremos este este espacio sagrado, hasta encontrar el lugar exacto donde entregar nuestra ofrenda simbólica y cumplir con nuestro propósito comunitario.
  • Finalmente, nos despediremos al retorno en Antequera, honrando el camino compartido en nuestro corazón

(*)  NOTA IMPORTANTE: La Peregrinación al Torcal, se ajustará a la disponibilidad de coches, este espacio natural está a 45 minutos de Antequera, por ello es importante: Si tienes espacio y la posibilidad de acercar a otras personas lo comuniques en el momento de tu inscripción.

QUE NECESITAS LLEVAR:

  • Tu ofrenda simbólica: una flor amarilla, cuarzos  o semillas.
  • Ven con alguna prenda de color blanco y si puedes con falda.
  • Trae tus elementos de sanación para activarlos en este lugar sagrado.
  • Trae algo de comida y/o bebida sana para compartir comunitariamente.
  • Trae tus botas de montaña o zapatillas de deporte. (Debido a lo irregular y escarpado del terreno, se desaconseja totalmente cualquier otro tipo de calzado.)
  • Trae tu ropa de abrigo suficiente, incluso un chubasquero. (El paraje Natural Torcal de Antequera se encuentra a más de 1.200 metros de altitud y tiene un clima propio de media montaña. Comprueba en esta web la previsión meterológica: http://goo.gl/s6iy8S.
  • Si lo necesitas trae tu gorra y crema solar.

 

INSCRIPCIONES

  • Rellena el Formulario de pre-inscripción.
  • Aporte Simbólico: 25 Eu (Si tienes alguna dificultad económica ponte en contacto y veremos qué podemos hacer)
  • Si tienes alguna consulta puedes enviar un mensaje de whatsapp al: 633 345973

 

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN:  En 24hrs. después de recibir tu ficha, me pondré en contacto contigo.

ACOMPAÑA:

Warawara · Neila Marquina –  Wilumi Sacerdotisa de la Pachamama, la luna y el Sol
Representante de la Escuela de Sabiduría Amawtica  de Choquepajcha de Tiwanaku (Bolivia)
Trae el mensaje para del Warmi Pachakuti, para el tiempo de lo Sagrado Femenino.

 

 

CONOCER MÁS…

SOBRE LA VENUS DEL TORCAL

Pocas piezas reflejan mejor la ligazón simbólica con el territorio de Antequera. La llamada Venus del Torcal, que debe su nombre al exalcalde de la localidad, José María González, y al paisaje que la define, fue descubierta en la Cueva del Toro por un equipo de investigadores de la Universidad de La Laguna encabezado por Dimas Martín. La talla, que tiene alrededor de 7.000 años de antigüedad, semeja uno de los salientes más conocidos de la sierra de El Torcal, el que la imaginación popular bautizó como El Tornillo. No obstante, no se trata de una réplica ni de un trasunto a escala de corte paisajística. Una incisión vertical, que se aprecia en la foto de Don Hilario que acompaña este texto, sugiere la idea de feminidad, de humanización del entorno. La venus forma parte de la colección del museo instalado en el paraje del propio yacimiento.

 

TORCAL DE ANTEQUERA

El Torcal de Antequera tiene su origen en el periodo jurásico, hace unos 200 millones de años. Por aquel entonces, gran parte de Europa y Oriente Medio se encontraban sumergidos bajo el conocido como Mar de Tetis. Bajo sus aguas, se inició un proceso de sedimentación en el fondo del mar, originado por la acumulación y el depósito de esqueletos, caparazones y conchas de animales marinos. Este proceso duró unos 175 millones de años. Durante este tiempo, los sedimentos se fueron acumulando y compactando en varios niveles, formando capas horizontales con miles de metros de espesor.

Ya en el Mioceno medio, hace alrededor de 15 millones de años, las placas ibéricas y la africana comenzaron a empujar. Esto provocó la compresión de los sedimentos acumulados, que se deformaron y fracturaron hasta emerger en un proceso que aún a día de hoy se mantiene. Una vez que el relieve se encontraba emergido, fueron la acción del agua, el viento y el hielo sobre las rocas calizas, los que modelaron el impresionante paisaje kárstico de El Torcal de Antequera. Pero además de la formación de este paisaje, el agua que se ha ido filtrando por la roca han dado lugar a más de un millar de simas y cuevas.

La presencia del hombre en el Torcal de Antequera.

Por otra parte, podemos hablar de la aparición del hombre en El Torcal de Antequera. Este ya habitaba la zona en la Prehistoria. Así lo corroboran los hallazgos encontrados en la Cueva del Toro, donde se encontró la VENUS DEL TORCAL. Aunque existen otras cuevas que atestiguan además la presencia humana VIII milenios A.C. Estas son la cueva de la Cuerda, la cueva de Marinaleda o la Sima del Hoyo, entre otras.

Cabe mencionar que también se han recogido muestras de restos de origen romano. Estos apuntan hacia el uso de las rocas calizas del Torcal en la construcción de aldeas próximas al paraje. Más adelante llegaron los árabes, que tuvieron una presencia más prolongada en la zona. Una prueba de ello es la torre vigía ubicada en la sierra Chimenea. Esta permaneció en pie hasta los años 70, cuando lamentablemente fue derribada por un rayo. Pero la presencia humana se mantuvo hasta el siglo pasado. Fue entonces cuando el último poblado del Torcal fue abandonado. Se trata del conocido como poblado de Las Sepulturas. Este constaba de un conjunto de pequeños habitáculos de piedra. Tras su abandono, El Torcal solo era visitado puntualmente por pastores, bandoleros y maquis.

SOBRE LOS DÓLMENES DE ANTEQUERA

(por: Marianna García Legar)

Foto: Manuel Romero Calatayud

Nombrado Patrimonio de la Humanidad en 2016, el Conjunto Arqueológico de Antequera está formado por tres santuarios monumentales de tipo dolménico, que conservan intactos sus túmulos y estructuras interiores. Estos son Menga y Viera –dos dólmenes monumentales– y El Romeral –el tholos más grande de la península–.

Se cree que fueron necesarias más de 8.000 personas, procedentes de diversos clanes, para construir estos monumentos que conforman uno de los complejos megalíticos más importantes de la prehistoria europea. Una vez construido, innumerables clanes llegarían allí desde muy lejos, para unirse en las celebraciones de la Tierra y depositar los huesos de sus muertos, ya que estos lugares también eran tumbas comunales. Los templos megalíticos fueron, también, espacios de encuentro y celebración de la Rueda del Año. Los dólmenes de Antequera son anteriores al patriarcado, ya que los expertos afirman que la gente que los construyó era pacífica y carente de jerarquías o armas.

Menga –llamado el dolmen más bello y perfecto del mundo, de una antigüedad que ronda los 6.000 años– es el dolmen de mayores dimensiones de la cultura megalítica, la cual se extendió por toda Europa y el Mediterráneo, encontrándose sus principales centros en Bretaña, Sur de Gran Bretaña, Irlanda y el sur de la península ibérica.

Se cree que Menga y Viera fueron concebidos como una sola obra, aunque Menga se construyó primero. Está claro que Viera fue un sepulcro, en tanto que Menga podría haber sido un espacio interno ceremonial, lo cual explicaría su singularidad. El Romeral, construido 500 años más tarde, es el tholos más grande de la península. Se cree que el complejo antequerano estuvo en uso ceremonial continuado durante unos 2.500 años.

La vinculación del conjunto con las montañas de La Peña y El Torcal, donde se han encontrado importantes vestigios arqueológicos, nos presenta un centro sagrado ceremonial cuya importancia pudo gestarse hace unos 9.500 años hacia el Paleolítico final; y donde, hace unos 6.000 años y ya en el Neolítico, se emprendió la construcción de estos espacios.

Los túmulos, vientres de la madre tierra

Una de las características más importantes de los monumentos de Antequera es que los tres conservan su túmulo o cubierta original, colina circular artificial hecha con piedras y tierra. Todos los dólmenes y tholos estaban cubiertos por un túmulo, pero la inmensa mayoría de ellos ya no existe.

Cuando observamos el paisaje, vemos claramente que estos túmulos simulan un embarazo de la Tierra. Estos templos están literalmente enterrados, representando su pasillo una vagina que desemboca en una cámara final a modo de útero. La estructura misma de la planta de Menga es claramente uterina y, en realidad, también lo son las plantas de todos los dólmenes. La mayoría fueron concebidos para dejar los huesos de los muertos en la cámara-útero final. Cuando, en los equinoccios, el sol penetra como un falo por el corredor-vagina hasta iluminar la cámara-útero final, ésta es inseminada simbólicamente de nueva vida con la fuerza de la luz solar.

Sabemos la importancia que las cuevas tuvieron para nuestros antepasados paleolíticos, para quienes fueron templo, refugio temporal y taller. También sabemos que esa importancia incluía aspectos prácticos, pero también simbólicos. Para la cosmogonía matrística de nuestros ancestros la cueva era el útero de la Tierra, lugar de la renovación de la vida y del renacimiento. En los llamados santuarios profundos de las cuevas rupestres, la humanidad creó el arte ceremonial y los ritos de paso que generaban estados trascendentes de consciencia.

Por tanto, tiene lógica que, cuando durante el neolítico nuestras comunidades pastoras, recolectoras y artesanas acometieron la construcción de templos, perpetuaran ese simbolismo a través construcciones perfectamente integradas en el paisaje que imitaban cuevas uterinas, enterradas bajo túmulos cuya apariencia simulaba un embarazo de la Tierra.

La orientación de los monumentos

La orientación de los 3 monumentos de Antequera es tan singular que llamó la atención del arqueoastrólogo Michael Hoskin, el mayor especialista del mundo sobre el tema que ha estudiado y medido la orientación de más de 3.000 dólmenes de Europa y el Mediterráneo. Hoskin considera única y muy relevante la combinación de orientaciones del conjunto megalítico antequerano.

Si bien Viera tiene la orientación habitual de los dólmenes europeos, que posibilita la entrada del sol por su corredor en los equinoccios, no ocurre lo mismo con Menga y El Romeral. Menga se orienta hacia la montaña llamada La Peña de los Enamorados; en tanto El Romeral mira hacia El Torcal, paraje montañoso único, también Patrimonio de la Humanidad. La alineación de Menga y El Romeral subraya la importancia que tenían esas dos montañas para las primeras comunidades megalíticas

La Peña no sólo es una montaña extremadamente singular por su perfecta representación del perfil del rostro de una persona acostada, sino porque también alberga un abrigo rocoso con pinturas rupestres, característico lugar sagrado neolítico, alineado con Menga, cuya entrada se visualiza perfectamente desde el abrigo.

El Torcal es un conjunto montañoso extremadamente singular, que presenta en sus rocas perfiles que simulan figuras. Lugar misterioso de clima muy cambiante, está sembrado de cuevas. En la Cueva del Toro ya habitaban hace 7.400 años algunas de las comunidades pastoras, artesanas y recolectoras que, siglos después, construirían los monumentos de Antequera. Allí se encontró la llamada “Venus del Torcal”, figura que representa a la Gran Madre prehistórica bajo un cuerpo femenino que toma la forma de las torcas propias de ese paisaje y que ostenta una gran vulva. Esta figura es especialmente importante, ya que vincula estos pueblos con la cultura matrística paleolítica, donde las mal llamadas “venus prehistóricas” eran, en realidad, símbolos protectores que representaban a la ancestra primordial, en este caso clarísimamente la montaña de El Torcal con forma de cuerpo de mujer. Un ejemplo excepcional que demuestra que la Gran Madre era, también, la madre Tierra.

Estas orientaciones telúricas y no celestes de los monumentos de Menga y El Romeral, no sólo sitúan en un tiempo aún más remoto la cosmovisión y el origen de sus constructores, sino que demuestran que el más relevante conjunto megalítico español vinculaba los monumentos con dos parajes naturales sagrados, a la vez que los mismos monumentos “se vestían” a sí mismos como espacios naturales integrados en el paisaje. Clara seña de identidad del culto a la tierra y a la naturaleza característico de nuestros antepasados, para los cuales cultura y naturaleza estaban unidas en un solo concepto.

Probablemente este conjunto ceremonial sito en el enclave antequerano, vía natural de comunicación entre la Alta y la Baja Andalucía y, también, entre la Costa del Sol y la Andalucía interior, ya era un lugar de encuentro, celebración y actividad ritual desde antes de la construcción de los monumentos durante el Paleolítico final.

Notas sobre la estructura de cada uno de los monumentos del conjunto antequerano

Menga

Menga es el que se construyó primero de los tres y es uno de los monumentos megalíticos más extraordinarios del mundo, el más importante conocido en la península ibérica. Ejemplo de la creación de espacio interno que acometieron las comunidades megalíticas, tiene una longitud interna de 27,5 m, una anchura de 6 m y 2,7 m de altura. Situado bajo un túmulo de 50 m de diámetro, fue construido con ortostatos, que son piedras enormes talladas, cortadas y transportadas hasta el lugar.

Su planta tiene forma uterina, y su cámara está compuesta por 7 ortostatos a cada lado. Cubren el techo 4 piedras descomunales que rondan las 250 toneladas. En el amplio espacio central tiene un pozo circular de 1,5 m de diámetro, cavado minuciosamente en la roca hasta conectar, a 19,5 m de profundidad, con las aguas subterráneas.

Su orientación es telúrica, no celestial, y desde su interior se ve, perfectamente enmarcado por la puerta, el perfil humano que La Peña simula.

Menga ha estado abierta siempre, desde hace 6.000 años, y ha sido utilizada a través de generaciones para diversos fines como vivienda, establo, eremitorio, etc., bajo el nombre popular de Cueva de Menga o Cueva del Mengal.

Viera

Situado a pocos metros de Menga, Viera es un sepulcro de corredor, construido también con ortostatos.

Tiene una longitud de 19 m, con 3 tramos separados entre sí por dos puertas perforadas (la primera rota e incompleta). Su ancho es de 1,3 m, y su altura de 2 m. La losa que cubre la cámara es la mayor del sepulcro y alcanza los 5 m de altura. Su túmulo mide 50 m de diámetro.

Está orientado al amanecer del sol de los equinoccios, como es habitual en la gran mayoría de los dólmenes europeos.

El Romeral

Es el tholos más grande de la península. Construido 500 años después que los otros monumentos, su técnica arquitectónica es distinta y está formada por mampuestos, que son lajas de piedra medianas y pequeñas unidas sin argamasa alguna.

Tiene dos cámaras magníficas con forma de colmena, la más grande de 5,2 m de diámetro. Ambas fueron creadas mediante la técnica de aproximación de hiladas cubierta por grandes ortostatos. La puerta de acceso a la cámara es muy elaborada. Dentro de la cámara final hay, en el suelo, una gran piedra caliza de 20 cm de espesor, que parece haber sido un altar para ofrendas.

La orientación de El Romeral también es telúrica, ya que mira hacia El Torcal, paraje simbólico de gran importancia.

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