khayana · Elena matas

LA HISTORIA DE MI VIDA

Mis padres me llamaron Elena (ni Carmen ni Vicenta, nombres familiares), la mayor de 3 hermanas
nací en Salamanca un 20 de octubre de 1963, a los tres días de morir mi abuela materna.
Desde que nací hasta los 28 años: Una infancia feliz y una juventud plena
Viví algo más de 3 años en El Casarito, arropada por la Peña de Francia que marcaría mi vida. De mi
primera infancia un recuerdo en el que siempre pensé que tenía 4-5 años hasta que descubrí hace poco
que tan sólo eran 17 meses; viajaba con mi tita, mi otra madre, a Béjar unos días, recuerdo muy feliz,
hasta que descubrí hace poco que es mi primer sentimiento de abandono.
El acontecimiento más relevante de mi infancia, y de mi vida, fue en diciembre de 1972 cuando en
una salida familiar habitual a comer al campo decidimos, mis hermanas y una prima, subir desde las
faldas de la Peña de Francia hasta la cumbre caminando, niñas entre 9 y 6 años, que pudo costarnos
la vida, una vida que salvaron los Guardianes de la Peña, y la Diosa dirigiendo los pasos de mi padre.
Fue por esos años que comencé a observar los graves problemas familiares, con tíos y abuelos.
A los 16 años conozco a Rafa en una verbena, mi compañero de camino hasta que partió de este
plano. Nos casamos cuando tenía 20 años recién cumplidos y me fui con él al norte a vivir una vida
de cuartel en pleno auge del terrorismo de ETA en España, 8 años preciosos por mi desarrollo como
mujer y madre, Lorena nació en 1984 y Lidia llegó en 1991.
Desde los 28 años a los 48: La Mujer “adulta”, comienza mi evolución consciente
Del norte a Ciudad Rodrigo en 1991 y en 1993 un aborto provocado dejó una huella grande en mi .
También en el 93 nos trasladan a Salamanca, momento en que pretendo despegar ¡por fin!, mi camino
laboral, lleno de escollos y amarguras. En 1998 comienzo a gestionar la explotación familiar, apícola,
tiempo hermoso, pero en 2005 tengo que cerrarla con gran pesar.
Al asentarnos en la ciudad vino el reencuentro con Ana, mi amiga de la infancia y la transformación
en una amistad hermandad de los cuatro los maridos y nosotras, que llega hasta hoy, ya 3.
La enfermedad de mi padre y el largo tiempo de sufrimiento hasta su muerte en 2003 supusieron
enfrentar por primera vez la enfermedad y muerte de “los míos”.
La llegada a Salamanca supuso también un acercamiento a mis inquietudes hacia el mundo
emocional, esotérico, espiritual, apareciendo libros, personas con las que hablar de temas que me
interesaban, llegó yoga con Lidia, hoy gran amiga; después, Reiki y el taller del poder del ahora en
2009 y el Circulo de Mujeres en marzo de 2011 que marcaron mi vida, especialmente el Circulo, ya
en 2009, de la hermosa celebración de mis bodas de plata, la foto más representativa es la de “cabezas
en círculo”.
A nivel familiar, 20010 y 2011 fueron muy duros Lorena por su parte y el mundo en que andaba y
Rafa y su situación de cuidador de su padre, que “acabó terminado con su vida en un accidente”.
Agosto de 2011, hasta hoy: Intensa evolución, felicidad y duelo en perfecta armonía dual.
Comienza con el accidente de tráfico en el que Rafa y mi querida Alaska partieron de esta vida el 14
de agosto de 2011., y en el que estuve sostenida por el Círculo de Mujeres fundamentalmente, ya que
ni mi familia ni mis amigos íntimos podían hacerlo por su propio sufrimiento.
Comienzan a llegar personas, talleres, lugares de desarrollo personal, muy importantes: 2011 el
centro “Se tú mismo” y el “Orillar”, Iniciación en reiki en 2012, cursos de desarrollo personal muy
potentes y mi expansión comenzando a organizar actividades varias, algo en lo que soy muy buena; y
así en 2013 comienzan los encuentros “Aprender Compartiendo”, que han traído experiencias y
grandes amigos, o el inicio de mi caminar con las gentes de los pueblos en “Entresierras”.
En 2012 apareció Javier, que la vida se encargó de no dejar que acabáramos en una relación si no en
una hermosa amistad.

En marzo de 2015 causalmente llega mi hermanita Elianna, Munay Pukara, presentándome el
amawtismo y a los dos meses lo hace Fernando Ergueta: Amawta, al año siguiente en septiembre de
2016 con Amawta vienen Warawara, hoy amiga, hermana y Maestra y su familia, momento en que
comenzamos un Círculo amawtico mixto, y también inicio mi camino personal a través de esta
hermosa cosmovisión.
En 2015 Lorena se queda embarazada y en julio su pareja los abandona, Itzan nace el 14 de agosto de
2015 dando mucha alegría a mi vida ya que además de ser mi nieto tenemos mucha conexión con la
tierra, camino en que le acompaño.
2019 es sin duda mi año, comienzo con una oportunidad laboral en la Sierra de Francia como
respuesta a una petición al Universo, luego en marzo llega una relación que resultó ser muy toxica,
manipuladora…..que apenas dura unos meses pero que me lleva a encontrarme con sombras muy
oscuras tanto hacia afuera como hacia dentro. Con el equinoccio de otoño surge Awilulu, mi Maestra
y hermana…. con una invitación clara a tomar el bastón y comenzar a caminar de una vez….y en
octubre me caigo, transitando desde la muerte hasta el dolor físico de la rotura de medio cuerpo, lo
que me ha dejado algunas secuelas físicas y mucho camino evolutivo.
2020 llegó para ser un año inolvidable para todos y en el que mi senda de vida como Mujer Amawtica
es relevante y así el último día de mi Preiniciación, llega a mi vida Óscar, al que conozco
personalmente 10 días después y donde la conexión física, mental emocional y espiritual fue desde el
momento de verlo muy fuerte, y, que hoy, en febrero de 2021, con el comienzo de mi camino con
Mamá Uma ha desaparecido de mi vida dejando un intenso dolor.

LOS APRENDIZAJES

Llevo un buen rato delante de la hoja en blanco intentando definir qué he aprendido a lo largo de
estos ya 57 años de vida y aunque, algo dentro de mi me dice que hay mucho ya integrado en este
camino, me cuesta ponerlo en palabras.
Quizás sea porque la vida es una senda en la que a cada instante hay una lección que vamos
integrando de mejor o peor manera, y ese es el aprendizaje, hacernos cargo del proceso en cada
paso.
Ante la vista de los últimos acontecimientos en mi vida he de reconocer que me quedan muchas
más lecciones de las que imaginaba, y de las que me gustaría, por comprender e integrar aún, y así y
todo también observo, en una chispa de amor hacia mi, que algo si aprendí en todos estos años de
vivir.
Aprendí que mi ego está siempre presente, que es muy grande y que cuando lucho contra él se hace
aún más grande, en cambio cuando me reconozco en él, se achica …aunque sólo un poco, lo
suficiente como para darme cuenta que soy un pack completo hecho de retazos de luz y de sombra,
por tanto aunque no quiero sufrir, me pongo en el camino del dolor, aunque no quiero herir a nada
ni a nadie, menos a mi misma, lo hago escudándome en mil excusas…
Aprendí que en mi hay mucha teoría, muchos conocimientos, que si bien me hacen mirar con más
compasión a mi alrededor, no me he decidido a ponerlos aún en práctica lo suficiente como para
sentir la humildad, la compasión o el amor en el grado en que me gustaría……
Aprendí que aceptar no es decir “SÍ”, si no permitir al Universo fluir en mi….
En realidad siento que en el camino he ido aprendiendo e integrando un poquito de los valores que
hay en la luz del ser humano, pero que de cada uno, si pudieran definirse uno a uno…..me queda
mucho camino por hacer y mucha sombra que acompañar.
Si miro hacia los últimos acontecimientos de mi vida veo que del trabajo de 2019 aprendí a confiar
en que el Universo, los guías, los Seres de luz me escuchan siempre. La relación tan dañina me
mostró que he de escuchar sin juicios y sin autoengaños cuales son los deseos auténticos de mi
corazón. Caerme hasta romperme tanto, me trajo la lección de la humildad, de dejar de crear
corazas de arrogancia para que la luz pueda entrar. El camino de la Mujer Amawtica me ha hecho
ver que para “estar al servicio” siendo útil a otros, mi misión es caminar dejando brillar mi luz, y la
calidad de esta luz depende de cuanto esté dispuesta a sumergirme dentro de mi para sanar mis
heridas, porque es ahí donde están las herramientas de mi camino. La relación con Óscar es una
lección a medias aún pero tiene que ver con confiar en Dios y en el proceso sin interpretar, con
escuchar a los “Maestros” y sostenerme con amor a mi misma como mejor herramienta.
A lo largo de mi camino como ser humano sobre la piel de la Pachamama he ido adquiriendo
autoestima, autoescucha, empoderamiento, a soltar un poco los miedos y lanzarme a los retos más o
menos grandes de la vida, y equivocarme estrepitosamente sin que la culpa me
arrastre…..demasiado.
También he aprendido a que pedir ayuda es necesario

Khayana , Mujer Amawtica
12 de febrero de 2021