Rocio sandoval

MI HISTORIA

Me concebieron en primavera, una Semana Santa en Santander. Y fué en la tercera madrugada del año de la era cristiana cuando nací, una noche fría y tormentosa, de rayos y truenos. en la que se fué la luz en la ciudad, para que en la mayor oscuridad naciera una luz.

Fuí primogénita, primera nieta por parte de los paternos, y primera por parte de hija, de los maternos. Así, fuí muy bien recibida por abuela/os, tía/os, y demás familia.

Me sentí bien querida, hasta que nació mi hermano,  entonces ya no me sentí la preferida, pronto tuve que hacerme adulta y cuidar de él. Me sentí niña paternalizada, y parentalizada por mi madre, en realidad yo no sabía lo que era eso, y lo vivía bien, me sentía muy ligada a mi madre, y esto me hacía sentir importante, central y querida. Estó cambió cuando yo tenía 17 años le confesé a mi madre que me gustaban las chicas, entonces mi madre cambió de inmediato, yo me sentí abandonada, y esta herida que se abrió la veía por todas partes, es como si me hubiera quedado pegada a eso, y ya no sólo lo veía en mi madre, la veía con mi mejor amiga,… y me sentía profundamente sola. 

Tanto que decidí irme a vivir a Madrid, era una idea que me había rondado siempre la cabeza, ya sabía que cuando cumpliera 18 años me iba a ir de casa, mi padre se había encargado de decirme hasta la saciedad que cuando cumpliera la mayoría de edad haría lo que yo quisiera, y yo toda la vida soñé con alcanzar esa libertad. 

Asíque me fuí a vivir a Madrid pero mi herida de abandono seguía ahí, la soledad era tan grande que a mí me costoba ser consciente, ponerle palabras. Aunque yo siempre me había considerado muy independiente, y mi madre era un poco “pesada” a veces. Pero yo la echaba de menos más de lo que yo misma era consciente.Y en ese tiempo me doy cuenta que me dediqué a buscar una sustituta de mi madre, sin saber que esa herida de abandono seguía abierta, y que no podía ver más allá de ella, y al final, me dediqué a coleccionar la misma herida o parecida con personas distintas, hasta que cuando esto ya empezaba a ser demasiado repetitivo, y un poco por casualidad leí un libro de Bucay y Salinas “Amarse con los ojos abiertos”, y este libro me cambió la percepción, me hizo darme cuenta de que lo que veía fuera es lo que pasaba dentro, y que por más que fuera “mendigando” amor,  y más que cuando más lo mendigaba fuera, menos lo conseguía, como si se olfateara fuera esa ansiedad y más lejano percibía lo que anhelaba. Fué bastante doloroso todos estos años, después empecé a hacer terapia y así empecé a deshojar la margarita desde otro lugar “Me quiero…”, Y apareció la que ahora es mi pareja desde hace 15 años, no sin idas y venidas, con terapia de pareja entremedias, con batallas campales que duraron años entre arteterapia, gestalt, terapia feminista (el trabajo con el depredador), bioenergética, sistémica,… Yo me veía en todos los espejos y lo ponía fuera, han sido años hasta que he podido ver y reconocer mi responsabilidad, en vez de quedarme enganchada y dependiente de lo que hacía la otra parte, con todo el dolor y a la vez la negación de mi vulnerabilidad, como contraparte a este “totum revolutum” exigiéndome mucho, y a la vez sin ser consciente de lo agresiva  que podía llegar a ser conmigo y con el otro, y sin entender nada de lo que pasaba, ¡¡con las buenas intenciones que yo tenía!! 

En fin, mucho lio en la cabeza, éste ha sido mi laberinto durante muchos años, traducido en “ni contigo, ni sin tí, tienen mis penas remedio”.

En este último año, este bendito 2020, que ha sido de poner mucha conciencia gracias al recogimiento, he podido traer claridad a cómo me relacionaba yo históricamente, y entender porqué quería cariños pero había distanciamiento, pensaba que primero tenía que cuidar del otro cuando era a mí misma a quién me estaba abandonando siempre, y como no me daba yo ese cariño, tampoco lo podía recibir de fuera. No podía reconocerlo aunque lo tuviera porque yo no había aprendido a mirarme, a mimarme, a cuidarme, a valorarme. Un cambio mágico sucedió, cuando empecé a dármelo yo, y todo empezó a cambiar fuera, ya me sentía llena, plena, satisfecha, pude reconocer todo lo que mi pareja hace por la relación. Y desde aquí la vida se está haciendo más nutritiva, más gustosa. 

MIS APRENDIZAJES

MI VISIÓN

En mi visión me veía llevando grupos de mujeres a la montaña, circulos amawticos, a través de la ruta del agua por la cañada del Lobo que me acompaña-o. Siguiendo el arrullo sordo, los recovecos y la señal silenciosa que da nombre al arroyo de la miel.

Mucha conexión en este viaje con Mamá Uma que se devela armoniosa.

MI MENSAJE

En la profundidad de las aguas se encuentra el origen y el destino, el hilo para recuperar tu paraíso,
y hacer de tu vida goce, arte, creatividad.

Rescatar nuestro derecho de nacimiento.

Atrévete a recordarlo. ¿Te acompaño?

MIS MISIONES

  • A través del agua, las emociones, las resonancias, el acompañamiento, tejiendo el vínculo, encuerpando, encarnando, incorporando en soma, la sabiduría de las estrellas.