Veronica rodriguez

Mi Historia

Mi nombre es Verónica, nací y crecí en la Ciudad de México. Ahora vivo en Estados Unidos a lado de mi esposo compañero de vida y con mi único hijo, un joven de quien me siento muy orgullosa.

Crecí siendo la niña amable, aplicada y ordenada, la niña buena que nunca daba problemas y que por eso todos querían. Pienso que fue mi mecanismo de defensa y protección ante la vida para que nadie me lastimara y ser aceptada.

La sobreprotección que viví en mi infancia provocó mi dificultad a tomar decisiones y a formular opiniones sobre cualquier tema, a veces incluso ya siendo adulta.

Con el paso de los años por un tema de trabajo familiar vine a vivir a EE.UU y lo que serian un par de años se convirtieron en muchos más.

Es en este país donde yo que había gozado hasta ese entonces de buena salud física, mi vida aparentemente bien planeada, un día de forma súbita perdió su equilibrio como resultado de decisiones poco acertadas. Tuvimos que enfrentar los estragos de una severa crisis económica nacional que afectó a muchas familias también. 

No podía volver a mi tierra para estar presente en momentos significativos con mi familia de origen que siempre ha sido un pilar de sostén afectivo importante para mí.

Ser mujer migrante me afectó muchísimo, desencadenó en mí una serie de emociones, de abandono, tristeza, ansiedad, desprotección y desarraigo que fueron los detonantes que me llevaron a manifestar todo ese dolor a través de una enfermedad que me obligó a poner en pausa mi planeada cotidianidad. Fue un camino muy doloroso no sólo para mí, sino también para mi querida familia. 

No obstante todo lo ocurrido lo he podido transformar en aprendizaje. La enseñanza está siempre en el punto de inflexión y en la situación de quiebre que a veces experimentamos en nuestra vida. 

 Algunos Aprendizajes:

Aprendí que estar lejos de mis grandes afectos me sirvió para descubrirme valiente, para desplega la iniciativa, la fortaleza y la seguridad que siempre me han habitado aún sin que yo misma lo supiera. 

Aprendí que transitar una enfermedad que me mantuvo tan a la deriva física, mental y emocionalmente me sirvió para aprender de amor, compañía, tolerancia, paciencia, humildad, generosidad y gratitud. Descubrí Angeles personificados de corazón tan generoso que te tienden la mano aún sin conocerte.

Aprendí que lo realmente importante no es el qué sino el cómo transitas las circunstancias y situaciones de la vida.

Ahora estoy consciente que llegó la hora de ser mi prioridad, llegó el tiempo de escucharmede decirme, de reconocerme, de expresarme, de respetarme, de cantarme, de amarme, sí de AMARME con mayúscula.

Sé que al ponerlo en práctica conmigo misma es al mismo tiempo un acto de amor hacia todos mis seres queridos y es mi mayor contribución a esta Común y Humana Unidad en la que mi Alma tiene el privilegio de existir.

“Si, ahora sé que es en la profunda oscuridad de la noche cuando se percibe el brillo de las estrellas, cuando puedes reconocer la voz de tu alma, cuando la esencia de tu Ser abre sus ojos y desvela su brillo de Luz Divina. Y cuando se despejan tus nubes, descubres el cielo y eres consciente del mágico poder que habita en Ti”.

Mi Recorrido:

Disfruto ser aprendiz asidua, me mantengo abierta a recorrer con fascinación procesos que desvelan  conocimientos de lo que en esencia somos y lo que nos conforma como Seres humanos. Me motiva incursionar y transitar sobre aquello que me hace conocer, crecer y expandirme un poquito más cada vez.

Descubrí en las práticas de Meditación y en los Tratamientos de Armonización Energética (Reiki) una poderosa y valiosa herramienta para fortalecer todo mi organismo y apoyar mi sanación física y emocional. Por varios años me he sumergido en su aprendizaje y práctica cotidiana.

Desde hace dos años he tenido la oportunidad que ir dando pequeños pasos en el trayecto de la Sabiduría Ancestral Andina y el camino del Amawtismo.

Voy descubriendo en la conexión con Pachamama (la madre tierra ), con Tata Inti (el Sol) y con la abuela Luna el alimento que nutren mi cuerpo, mi alma y mi espiritu; me van acercando al  amor hacia mi misma y a todos los seres que me rodean, visibles e invisibles.

Agradezco desde el corazón a las mujeres que han coincidido su camino con el mío y han compartido con autenticidad y generosidad los conocimientos descubiertos en su andar.


Mi Visión:

Mi visión para el mundo es que cada uno podamos reconocer y cultivar nuestra Paz Interior
como la fuente creadora del equilibrio de la salud del cuerpo, la mente y de las relaciones. 

Que seamos capaces de mostrar respeto, afecto y compasión hacia nosotros mismos y a todos los seres.

Verónica Rodríguez

Mi Mensaje:

A Ti Mujer Nos invito “a volver la mirada hacia ti misma, a tu ser profundo;
a sostener tu alma con ternura y volver a enamorarte de ti;
confiar en tu poder interior y en el mágico poder de tu mente,
de tus pensamientos y de tus palabra.
Somos parte de la creación Divina.
Acepta que eres valiosa por el simple hecho de existir”.

Mi mensaje a la Humanidad: “Confía..Confía!!”

Verónica Rodríguez