Volver a las Raíces

Cuando aceptamos el reto de seguir el camino sagrado de la vida, también tenemos que aceptar las decisiones que tomamos y cada consecuencia que viene con ella.

Hace tres años, el 2019 yo me encontré con un momento así, frente a una decisión que iba a cambiar no solo mi vida, sino la de toda mi familia, mi clan e incluso mi ayllu.

El tomar la decisión de volver a mi tierra, a Bolivia después de casi 12 años de haber vivido en Europa, en España.

La decisión, de hecho fue casi obligada. Amawta me dijo que si no era de esa manera probablemente no hubiese jamás hecho el cambio y siento ahora después de unos cuantos años, que tenía toda la razón. Amaba mi vida en España. Pero también desconocía lo que la Pachamama tenía reservado para mi.

Llegar a Bolivia, no fue fácil, no solo por la logística familiar, sino por todos los desafíos que vinieron junto con esta decisión. Fue volver al pasado a quien era yo en otra vida y confrontarme con el fantasma de quien fuí.

Volver a la raíz

Volver a tus raíces, es mucho, tu cultura, tu casa, quien fuiste, tu familia, tu pasado, tus heridas, tus dolores, los ciclos que no cerraste, pero también aquello que sembraste y que te toca recoger.

  • LAS HERIDAS
    Volver a mi raíz, fue en primer lugar volver a casa y mirar con otros ojos a mi familia, a mis hermanos y a mi padre. Ya no eran quienes dejé hace 12 años atra´s, pero tampoco era yo la misma de hace 12 años atrás.

    Y descubrí, no sin pesar, que las heridas que no han sanado en su tiempo, te esperan, no intactas, sino maceradas en dolor, y requieren de tu esfuerzo, tu amor y tu presencia para poder sanar.

    Descubrí en ese viaje hacia mi raíz y a mi casa, que podemos quedarnos estancados en el tiempo, cuando no damos espacio a sanar el resentimiento, cuando nos dedicamos un tiempo a liberar el dolor y perdonar, cuando callamos y nos «guardamos» las cosas.

    Comprendí lo importante del mensaje que me entregó Amawta hace tantos años atrás: «Cuida que tus silencios, no guarden resentimientos». Que importante!
  • EL TIEMPO
    Volver a la raíz, es volver al inicio de grandes ciclos, muchas veces para cerrar ciclos, para despedirnos y aceptar la muerte.

    Volver a mi tierra, fue tremendamente duro para mí, sobretodo porque al poco tiempo de llegar tuve que enfrentarme a la enfermedad y la muerte de mi hermana pequeña y meses más tarde a la muerte de mi papá.

    Siento que una parte mía murió junto con ellos, la parte ilusa de que «siempre hay tiempo para todo», cuando no es cierto.

    Dejamos tantas cosas para después, para cuando «tengamos tiempo», para «cuando pueda», que olvidamos que el tiempo es algo que no nos pertenece, nosotros le pertenecemos al tiempo, y cuando no sabemos aprovechar y ver las oportunidades que nos trae, el tiempo no nos espera.

    Lloré mucho, por «todo lo que no tuve tiempo de hacer», lloré mucho por todo lo que no hice y no dije en su momento, lloré mucho por todo aquello que no dí cuando tocaba.

    Comprendí que la generosidad, no se trata de dar cosas físicas, sino de dar nuestro tiempo y comprendí que la mayor muestra de amor, es dedicar tiempo a quienes realmente amamos.

    Si, una parte mía también murió junto a mi hermana y mi papá, una parte inmadura que tuvo que quedarse atrás para valorar desde otro lugar la vida, mi vida y la vida de quienes me rodean.

  • DEJAR LA CASCARA – SOLTAR
    Volver a la raíz, fue entonces darme cuenta que había crecido, que no encajaba en el esquema familiar, tampoco en el de mis amigas, ni siquiera como pareja.

    Todo en mí estaba en transformación, una dolorosa transformación que me condujo a soltar, soltar mi piel, soltar la cáscara de quien fuí, soltar mis miedos, mis dolores, mis pesares, mi sufrimiento, mi culpa y el juicio hacia los demás.

    Para dejar la cáscara, a veces necesitamos aún los últimos golpes, y la vida me los trajo a raíz de la enfermedad de mi pequeño Sacha.

    Y hacerme cargo; para re-nacer es necesario; imprescindible dejar de aferrarnos a quienes fuimos y atrevernos a comenzar desde cero, igual que un árbol que ha soltados todas sus hojas, e incluso ramas enteras se atreve a rebrotar.

    Así, para brotar, para renacer, hay que soltar.
  • IR AL FONDO

    Volver a la raíz, es darte cuenta que al igual que un árbol que ha pasado por muchos inviernos y sigue floreciendo. Tu vida también lo hará.

    Como árboles que somos, nuestra raíz cuando es profunda se alimenta de los ríos subterráneos del agua de la vida y la vida, es movimiento, es fluir, es seguir adelante después de cada invierno.

    Volver a mi raíz, fue ir hacia las profundidades de mi esencia, a beber de la sabiduría que me sostiene y acompaña en mi camino.

    Allí en el fondo, encontré las respuestas de mis grandes maestros, de mis guías, que me sostuvieron, mientras duraba mi invierno.

    Y allí descubrí desde el Amawtismo Tiwanakota, que lo único que me quedaba hacer, como gran arbol que soy, es re-nacer desde la raíz, desde lo profundo de mi misma, con todo el aprendizaje que me trajo el dolor.
Foto: Gilberto Olimpio

Re-nacer: la única opción

Volver a la raíz, me enseño esto. No hay más opciones que seguir adelante, re-brotar, re-nacer, re-iniciar. Volver al inicio de un nuevo ciclo.

  • Para re-nacer me dijo la vida… necesitas volver a confiar, primero en ti misma, en tu amor propio, en tu camino, en quien eres, en tu pasado, en tus raíces, en todo lo que te acompaña.

    Confiar en el misterio y en la vida, confiar en el ciclo y en la Pachamama, confiar en tus guías, en tus maestros y maestras, confiar en ti misma.
  • Para re-nacer, necesitas de tu Tribu y de tu clan, recuerda que no caminas sola, que caminan contigo. Que todos los dolores y las tristezas se pueden sanar en comunidad.

    Activa tu can, tu tribu, en torno a los sueños, alrededor del fuego sagrado, alrededor de nuevos desafíos.

    No camines sola, tu comunidad es más que personas, también es invisible, son las montañas, los ríos, los territorios, los achachilas.
  • Para re-nacer, tienes que llenarte de nuevos sueños! Los sueños son tus alas, tus desafíos, son el camino que impulsarán tus pasos, son la urdimbre que sostiene tu tejido.

    Los sueños, te impulsarán, son el aire que eleva tus alas, hasta llegar cerquita del sol, allí donde tu ser se funde con el Universo, con la Totalidad el Tajpacha de nuestros ancestros.

Así hermana, hermano, no hay otro camino cuando miramos atrás, cuando caminamos de mano de la Pachamamita, y nos sostenemos a la tierra con todo nuestro ser. Pueden llegar muchos vientos, tormentas, ciclones, pero si nuestras raíces están fuertes, podremos sostenernos.

Volver a las raíces, no es ir al pasado, es comprender que somos pasado, que somos presente, que somos futuro. Que estamos sostenidas por cada experiencia que la vida nos ha entregado en desafio.

Vuelve a tus raíces, ve a tu pasado, vuelve a re-encontrarte contigo, las veces que sean necesarias para mirarte y conocerte, para ver toda la fuerza que te sostiene, porque en esos vientos fuertes es donde estás tu misma.

Soqoyllay kullakita, jilata!


Warawara – Neila Marquina
Wilumi

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: