¿CÓMO CELEBRAR ESTE TIEMPO SOLSTICIAL Y SAGRADO?

Hemos llegado a fin de ciclo y es tiempo de dedicar un tiempo para honrar lo sagrado, para detener nuestro caminar y buscar un espacio para celebrar este momento tan importante, este portal planetario, energético, universal que nos influye, en el que la Luna Llena, nuestra abuela Phaxsi mama, también está presente, y nuestros ancestros de las Estrellas nos visitan con la presencia del cometa Pukarwa que es la señal del movimiento del tiempo, como nos recuerdan los amawtas…

Así estos próximos tres días 21-22-23 se da la sincronia del Solsticio, la Luna Llena y el paso cercano de nuestro abuelo Pukarwa! Un tiempo muy mágico y sincrónico!

Por qué celebrar?

La Pachamamita cada día está elevando su vibración y es urgente y necesario para toda la humanidad volver nuestra mirada, nuestro corazón para conectar con ella. Este es el tiempo sagrado… Esta celebración, este sagrado tiempo de sincronía nos permite renovar nuestro compromiso con ella, activar nuestras misiones, sanarnos mutuamente y reconocernos como hijos suyos.

No es posible, concebir una nueva forma de vida, una nueva humanidad si la ignoramos! Ella nos llama y nos ama!

Y cómo hacerlo?

Todo momento sagrado inicia en nosotros con un cambio en nuestro estado de consciencia y presencia. Ser conscientes de que estos días son muy especiales, sagrados en los que se abre el portal es el primer pasito para vivirlos de forma sagrada.

Todo en nosotros lo reconoce, alineamos nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestro sentir y este día por esto es importante tomarnos un tiempo que puede ser en cualquier hora del día para meditar sobre el retorno a este punto que se inició un año atrás:

Prepárate para recibir los primeros rayos de sol

En los Andes, los abuelos y abuelas, esperan toda la noche, meditando, cantando, preparando sus ofrendas para subir a primera hora de la mañana a un lugar sagrado, a una montaña a recibir los primeros rayos de sol y entregar sus “mesas ceremoniales” (ofrendas) al tata nina, al abuelo fuego.

Si esto te resuena, esta madrugada del 21 puedes buscar un lugar alto, mejor si es en la naturaleza, pero si te es muy difícil como en mi caso, sirve también la terraza de tu casa o edificio! y hacer un pequeño fueguito o prender tu velita para recibir con los brazos abiertos esa energía purísima que llega de nuestro tata inti para equilibrar nuestros chakras.

Prepara y entrega tu ofrenda a la Pachamamita

Si estás en el campo o en la montaña, puedes entregar tu ofrenda más sencilla y amorosa que son tus semillas, esencia de vida de la Pachamama y dar tu agradecimiento por todo aquello que sientas y que has recibido este ciclo.

Si estás en la ciudad, busca un parque, un trocito de tierra al aire libre, al lado de un árbol y olvidándote de todas las miradas, vuelve tu corazón hacia la madre tierra, habla con ella, entrega tu ofrenda sencilla agradeciendo todo aquello que sientas en tu corazón.

Este es el tiempo, esta es la oportunidad de renovar nuestro compromiso sagrado, de elevar nuestras oraciones, nuestros cantos, nuestra danza, nuestros rezos… de expresarle todo nuestro amor y entregarle todo aquello que nos pesa.

Ella nos sostiene, nos renueva, y renueva nuestra energía!

Tomate un tiempo para cerrar  tu ciclo anual

Hemos vuelto al punto de partida que su vez es el final de un ciclo, es un hermoso momento para mirar nuestro pasado, para recapitular luna tras luna, nuestras vivencias de este año.

Hemos vuelto al punto de partida pero no somos los mismos ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué nos ha liberado? ¿Qué recogemos de todas las vivencias? ¿Qué nos falta por soltar?

Busca en estos días un instante para cerrar tu año, para despedirlo, para agradecer por tus experiencias, recoge tus “regalos” que son tu sabiduría, esas perlas sagradas de experiencia. Suelta aquello que necesites soltar, escribe si es necesario y entrégalo al fuego tus despedidas, tus dolores, tus cierres, despidete de todas las personas que ya no forman parte de tu vida

¡Aligérate! e inicia un nuevo ciclo solar con las alas extendidas!

Activa tu altar y honra los cuatro elementos sagrados

Si tienes tu altar, este es el momento de activarlo, de limpiarlo, dedícale unos instantes a esa conexión con lo divino, con tus guías, con tus animales de poder, con todos los seres de luz que te han acompañado durante este tiempo.

Agradece, prende tu incienso, renueva tu altar, limpialo, liberate de todo lo que no necesites en él, honra a los elementos sagradísimos, abuelos que nos acompañan en nuestro día a día… tata nina (abuelo fuego) Mama uma (abuela agua) tata wayra (abuelo viento) mama pacha (madre tierra)…

Comparte con tu tribu

Finalmente si te es posible, comparte con tu tribu, hoy más que nunca necesitamos volver a activar los lazos con las personas que están en nuestro corazón!!

Si puedes haz todo esto compartiendo con quienes recorren este mismo camino sagrado, id juntas o juntos, en familia, en pareja, entre amigas, entre hermanas a entregar vuestras ofrendas a Pachamamita…

Y si estás en Barcelona… escríbenos este sábado compartimos nuestra ceremonia con la tribu amawtica!

Es un tiempo donde la Pachamama nos reúne para que volvamos a su corazón, para que retomemos nuestro camino sagrado… el camino rojo de nuestros ancestros!

Que este portal cósmico, este cierre e inicio de ciclo, nos permita renovarnos, limpiarnos y preparanos para un nuevo año solar, una nueva vuelta al sol en el que todo nuestro ser se enraíce y conecte con el amor profundo de Pachamama!

Jallalla… hermanitas y hermanitos!!!

Warawara · Neila Marquina
Wilumi, sacerdotisa de la Pachamama, la luna y el Sol

No soy una mujer chamánica

mujer amawtica

Foto: Consuelo Giavarini

«No soy una mujer chamanica… soy una mujer amawtica, una akhamana… y ser amawtico akhamani, es recorrer el camino de la vida con consciencia, presencia y libertad. Reconocer que la vida es el kapaj ñan o el camino sagrado de los ancestros sabios.  Es un camino en total compromiso con la Luz y los seres de Luz.

Caminando sin seguir a nadie, siendo responsable de mi misma, pero a al vez honrando las huellas de quienes me precedieron, amando en cada paso lo que el fluir de la vida me da, honrando con mis pies la sagrada piel de la madre tierra, y sosteniéndome en mi experiencia que es mi wara, el bastón sagrado de la sabiduría que me recuerda quien soy… una estrella divina aprendiendo a ser humana….”